martes, 4 de septiembre de 2007

SUCIA!!!

Una documentalista inglesa pasó 40 días sin someterse a ningún tipo de cosméticos para comprobar la acción que tienen sobre la salud. Al final del experimento nadie se le acercaba pero tenía la piel más sana que antes.
Nicky Taylor, una documentalista televisiva de 42 años, residente en Kidderminster, Inglaterra, decidió reflexionar criticamente sobre los más de 2.500 dólares que gasta al año en shampoo, dentífrico y cremas faciales y dejó de usarlos durante 40 días para determinar si son tan necesarios como asegura la publicidad.La satisfacción inicial de poder dormir 30 minutos más, los cuales destinaba anteriormente a tomar la primera ducha del día, se comenzó a disipar con el paso de las semanas y el progresivo alejamiento de sus hijos, quienes ya no podían resistir el olor de su madre.Sin embargo, sus presentaciones en sociedad no fueron tan desastrosas como esperaba pues al parecer nadie le hizo comentario alguno sobre su apariencia o su olor, pero en cuanto comentó que como resultado de un experimento llevaba semanas sin asearse se convirtió en un paria.Pese a que su pelo se había convertido en una especie de barro que tomaba la forma que dispusiera con sus manos y que sus dientes estaban cubiertos por el sarro, un análisis que se realizó en la Universidad de Leeds demostró que su salud no estaba en riesgo.Asimismo, por razones que los científicos no se explican, su piel lucía más saludable y brillosa que antes, mientras que se sentía mucho mejor de un síndrome de intestino irritable que padecía.En conclusión, según dijo al diario inglés Daily Mail, lo único que estuvo a riesgo durante esas cuatro semanas fueron sus relaciones interpersonales.

lunes, 3 de septiembre de 2007

Tan Solo

Tal vez no sea el vino, Tal vez no sea el postre...

La Reina De Las Bolsas

Una mujer inglesa de 63 años aseguró ser la mayor coleccionista de bolsas del mundo al poseer 23 mil modelos de plástico que colecciona desde hace 20 años.
Carol Vaughan, "La Reina de las Bolsas", se ganó su apodo no precisamente por las arrugas que envejecen sus párpados, sino porque nadie más que ella posee tantas bolsas de plástico de cuanto negocio ha visitado durante los últimos años.Todos los colores y formas adornan un compartimiento de su casa dedicado a una colección que la transforma al mismo tiempo en la "reina del reciclaje" aunque ninguno de sus modelos conoce la reutilización.El diario inglés Daily Mail da cuenta de esta inusual forma de coleccionismo ilustrando a la mujer mientras reposa sobre miles y miles de bolsas con diferentes logos. Tarea encomiable, pero que termina por asemejar a un enorme basurero.

domingo, 2 de septiembre de 2007

No lo fue a ver ni la madre

En Bosnia, un hombre organizó su propio funeral para verificar cuántas personas asistirían a su deceso, llevándose una gran sorpresa: sólo lo fue a despedir su madre.
Se trata de Amir Vehabovic, de 45 años, quien espiaba desde los arbustos ubicados fuera de la casa mortuaria de la ciudad de Gradiska quiénes lo querían lo suficiente como para brindarle el último adiós. Decepcionado por la escasa convocatoria, Vehabovic escribió una carta a los 45 invitados a su velorio afirmando: "Pagué mucho dinero para obtener un certificado de defunción falso y soborné a varios empresarios fúnebres para que me traigan un ataúd vacío".Finalmente, debido a los altos costos de su broma, Vehabovic remató: "Realmente pensé que varios de ustedes, mis supuestos amigos, podrían pagar estos gastos. Esto sólo mostraría con quiénes de ustedes puedo contar".

Rastone

Hijo De Mamá Reggae, Hijo De Papá Rock...

sábado, 1 de septiembre de 2007

Sweet Child Of Mine

Manejo el mismo auto 78 años

Que un hombre de 84 años conduzca un auto podría ser una nota curiosa, pero que lo haga con el mismo auto que compró cuando tenía 15 lo convierte en una historia digna de mención.
Un Ford Modelo A ha llevado a todas partes a Clarence Cleveland Curtiss, de Shelton, estado de Washington, e incluso a la vejez. Uno de los primeros modelos de la casa de Detroit lo acompaña desde hace 78 años, demostrando que antes que un perro, es el auto el verdadero amigo de un hombre.Esta fiel amistad nació en 1938 cuando la Gran Depresión le permitó realizar el negocio de su vida al pagar 10 dólares por un automóvil que 9 años antes le había costado a su dueño original 400 billetes verdes.La principal modificación con relación al original es el motor, remplazado con un Hudson Terraplane en 1940, gracias al cual evitó mantener su fama de bólido cuando todavía podía ser considerado una maravilla de última tecnología.Aunque multiplicaría exponencialmente su inversión vendiéndolo como pieza de museo o de cacharrería, Curtiss se niega a desprenderse de un vehículo al que le sobran no sólo kilómetros sino también mucho amor, pues la recuerda a su difunta esposa, Dorothy, la primera y única mujer que besó a bordo del auto.Además, la sabiduría del dueño y el encanto del auto, basados en la edad avanzada de ambos, les permiten soportar la vergüenza de entrar como el modelo más feo a todas las exposiciones automotrices con la dignidad de ser el más premiado al salir.